Lo conozco desde hace un puñado de años. Él vive en esquina de avenida principal y yo en calle secundaria transversal, a dos pasos. Hemos coincidido en comercios de la zona varias veces a lo largo de los años. Lleva la misma vestimenta pera, ya claramente ajada. Ni tampoco le acompaña aquella señora tan encopetada. Me conoce él, seguro, siempre me lanza una mirada como interrogante,
Los contenedores de ropa usada. Hay uno cerca, a tiro de piedra. Tengo que ir a tirar varias prendas que ya no uso. Alguna no tan ajada, pero que vocea un pasado de varias décadas, que en alguna película de la tele veo revivido. No me atrae ir llamando la atención. Aunque de vez en cuando veo por la calle algún caballero enfundado en terno o sobretodo de hace treinta o cuarenta años, "de película".
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